Des de el inicio de su existencia el hombre a tenido miedo, miedo a un mundo animado y bestias que podian atacarle, con el tiempo sus miedos crecierón hasta alcanzar el horror puro y el indiscriptible miedo a la muerte, luego para hacer frente a este miedo llegó la idea de un Dios todopoderoso que podia vencer a la muerte y conceder la vida eterna, pero "con la vida eterna el hombre se sentiria Dios"
Así el miedo fué enfrentado y el hombre obtuvo conzuelo, pero........¿Y si un día ese Dios benebolo y todo poderoso se nefadara? Estas serian tal véz las escenas más terribles que la mente humana podria imaginar, el cielo se desmoronaria sobre l apropia cabeza, el mismo suelo temblaria, y ¿A quién se podria a cudir ahora que ni el más justo esta seguro? la cara del buen Dios tendría la expresión tan cambiada que los mismos demonios temerian, es entonces cuando el hombre comienza a clamar por piedad.
Este temor es ambibalente por un lado es temor pero por un lado es una súplica, y es perfectamente retratado en el "Dies irae" el cual se ha usado como parte del
Missa pro defunctis de una forma magistral.
En español
Oh día de ira aquel en que el mundo se disolverá, como lo atestiguan David y Sibila!
Cuán grande será el terror cuando el juez venga a juzgarlo todo con rigor.
La trompeta, al esparcir su atronador sonido por la región de los sepulcros, reunirá a todos ante el trono.
La muerte se asombrará, y la naturaleza, cuando resucite lo creado, responderá ante el Juez.
Se abrirá el libro en el que está escrito todo aquello por lo que el mundo será juzgado.
Entonces el Juez tomará asiento. Cuanto estaba oculto será revelado, nada quedará oculto.
Qué diré yo, miserable? A qué abogado acudiré cuando aun el justo apenas está seguro?
¡Oh Rey de terrible majestad, que a los que se han de salvar salvas gratuitamente! ¡Sálvame fuente de piedad!
Acuérdate, piadoso Jesús, de que por mí has venido al mundo; No me pierdas en aquel día.
Al buscarme, fatigado, tomaste asiento, me redimiste padeciendo en la cruz. Que no quede en vano tanto trabajo!
Oh justo juez de las venganzas, concédeme el perdón en el día en que pidas cuentas.
Gimo como reo, la culpa ruboriza mi cara. Perdona, Señor a quien te lo suplica.
Tú que perdonaste a María (Magdalena), y escuchaste al ladrón y a mí mismo me diste la esperanza.
Mis plegarias no son dignas; pero Tú, buen Señor, muéstrate benigno, para que yo no arda en el fuego.
Dame un lugar entre tus ovejas y apártame del infierno, colocándome a tu diestra.
Arrojados los malditos a las terribles llamas, convócame con tus elegidos.
Te ruego, suplicante y anonadado, con el corazón contrito como el polvo, que me cuides en mi hora final.
¡Oh día de lágrimas, aquel en el que resurgirá del polvo el hombre para ser juzgado como reo! A él perdónale oh Dios.
Piadoso Señor Jesús: dales el descanso eterno. Amén
En latín
Dies irae dies illa, solvet saeclum in favilla, teste David cum Sibylla.
Quantus tremor est futurus, quando judex est venturus, cuncta stricte discussurus.
Tuba mirum spargens sonum per sepulcra regionum coget omnes ante thronum.
Mors stupebit et natura, cum resurget creatura, judicanti responsura.
Liber scriptus proferetur, in quo totum continetur, unde mundus judicetur.
Judex ergo cum sedebit. Quidquid latet apparebit, nil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus? Quem patronum rogaturus, cum vix justus sit securus?
Rex tremendae majestatis, qui salvandos salvas gratis, salva me fons pietatis.
Recordare Jesu pie, quod sum causa tuae viae: ne me perdas illa die.
Querens me sedisti lassus, redemisti crucem passus.Tantus labor non sit cassus.
Juste judex ultionnis, donum fac remissionis ante diem rationis.
Ingemisco tamquam reus, culpa rubet vultus meus; suplicanti parce Deus.
Qui Mariam absolvisti et latronem exaudisti, mihi quoque spem dedisti.
Preces meae non sunt dignae, sed Tu bonus fac benigne, in perenni cremer igne.
Inter oves locum praesta, et ab haedis me sequestra, statuens in parte dextra.
Confutatis maledictis, flammis acribus addictis. Voca me cum benedictis.
Oro supplex et acclinis, cor contritum quasi cinis, gere curam mei finis.
Lacrimosa dies illa, qua resurget ex favilla.
Judicandus homo reus, huic ergo parce Deus.
Pie Jesu Domine, dona eis requiem. Amen
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